Experiencia misionera en Cartagena de Indias de una profesora de “La Purísima” de Alzira

Colombia, una pequeña grandeza.

Pequeña porque se atiende a niños pequeños en el centro social pastoral Madre Francisca entre el comedor, los talleres y la catequesis de primera comunión que las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada llevan a cabo en el barrio El Limonar.

Y grandeza por cómo las hermanas Mª José, Chelo y Eugenia hacen presente el carisma que nos dejó Madre Francisca “haced siempre el bien”, carisma que desde pequeña comparto con las hermanas por ser exalumna y profesora en uno de los colegios efi. Descubrir la capacidad de acogida, de entrega, cómo se implican con las personas, cómo las dignifican, cómo las hacen crecer, … ha sido todo un privilegio.

Doy gracias a Dios por mostrarse en lo pequeño, en las pequeñas cosas de cada día, en los gestos y experiencias que he vivido.

Me marché de Colombia con el corazón lleno de nombres, de sonrisas, miradas, gestos y abrazos de todas las personas con las que me encontré. Y llegué a España llena de amor y cariño y con la sensación de haber recibido más de lo que he dado, que afortunada soy.

Volví con la maleta vacía de cosas materiales pero llena de experiencias, sentimientos encontrados, vivencias y con la confianza puesta en el Señor que se ha hecho el encontradizo conmigo en cada oración, eucaristía, en cada almuerzo…

“Hacer siempre el bien” Éste es el carisma de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada y que yo día a día en mi vocación docente intento vivir. Gracias de todo corazón hermanas por abrirme vuestra casa, por dejarme aprender de vosotras y por ayudarme a crecer. Gracias por acercarme a Dios.

                                                                                              Mª Dolores Navarro