04/09/2017

Formación Permanente

NUESTRA FORMACIÓN PERMANENTE

La formación es una responsabilidad y un deber ineludible en nuestra vida. Una tarea continúa porque la Palabra de Dios y los signos de los tiempos nos interpelan constantemente.

El horizonte hacia el que caminamos es la progresiva identificación con Cristo. Esto nos compromete a hacernos responsables de nuestro propio proceso formativo y de la propia comunidad, intentando estar alertas al plan de Dios y a la acción del Espíritu en cada etapa de la vida.

Cada etapa tiene su sentido y diferente para cada persona, que recorre un camino original e irrepetible. Buscamos y nos ayudamos a entender que cada cual situándose en su momento vital se abra a la acción transformadora del Espíritu.

El espacio y el tiempo natural de la formación permanente es siempre la vida cotidiana en fraternidad y entregada plenamente a la misión, de un modo especial con los pobres. La vida fraterna nos capacita para vivir en fidelidad al Señor, manteniéndonos en diálogo con la cultura y ofreciendo a las nuevas generaciones el testimonio gozoso de una vida consagrada como HFI.

María, mujer creyente, comprometida con su historia y oyente de la Palabra, es la referencia que acompaña nuestro caminar cotidiano en ese proceso sencillo y confiado de fidelidad al proyecto del Padre.